domingo, 27 de octubre de 2013

Hace tiempo escribí que cuando perdemos algo es cuando realmente lo echamos de menos, y que nunca hay que dejar que el tiempo pase porque puede que un día te arrepientas de haberlo malgastado.

Hace unos días perdí a un ser querido. Es fácil leer que una persona ha perdido a alguien mientras que no nos pase a nosotros mismos. Eso creía yo hasta entonces. Siempre es muy triste perder a alguien a quien quieres, pero es mucho más triste perder a una persona cuando ha pasado toda su vida luchando por la vida.

Cuando muere un ser querido, nuestro abuelo por ejemplo. Nuestro abuelo ha muerto pero su maleta está llena de vivencias. Su adolescencia, su primer trabajo, su boda, el nacimiento de sus hijos, las navidades en familia, las docenas de viajes al extranjero y finalmente sus nietos. Todos esos recuerdos los ha vivido y los llevará en su maleta para siempre.

Pero B era joven, sin haber llegado a sus 30 años. Ella había luchado por sobrevivir todos los segundos de su vida. Desde pequeñita tuvo que ser fuerte para hacerle frente a su enfermedad pero fue tal el esfuerzo que la enfermedad pudo con ella.

Y todo acabo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario