domingo, 3 de marzo de 2013

Destino.

Siempre he escuchado que las cosas ocurren cuando menos te lo esperas y eso mismo es lo que me paso ayer a mí. Como antes os he dicho, el destino llegó a la puerta de ese karaoke.
Nunca me hubiera imaginado que de un karaoke saliese feliz, y con un número de teléfono más en la agenda del móvil.
Fue curioso porque antes de que me diera su número de teléfono, ya me había fijado en el, en cómo chillaba en el escenario con sus amigos y se divertía chillandonos a mis amigas y a mí mientras cantabamos.

Por eso mismo, a todo el mundo que no cree en la esperanza, mi historia es una buena razón para seguir adelante.

P.D.: aunque todo esto no signifique que llegue a surjir algo entre nosotros dos, pero quien sabe...

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